Hábitos saludables y prevención de las enfermedades cerebrocardiovasculares

Dr. Álvaro Merele

El concepto de "factor de riesgo cardiovascular" (FRCV) surge del estudio de la población de la ciudad de Framingham, estado de Massachusetts. Este estudio se inició en 1948 y continúa hasta nuestros días. WB Kannel, uno de los investigadores principales, hizo la siguiente definición de FRCV: «se trata de una característica biológica de la persona o hábito de vida que aumenta la probabilidad (riesgo) de padecer una enfermedad cardiovascular, mortal o no mortal, en aquellos individuos que lo presentan».

El Estudio de Framingham permitió iniciar la identificación de los FRCV como «precursores» de las distintas manifestaciones clínicas de la enfermedad cerebrocardiovascular (ECCV) tal y como se conciben en la actualidad.

Hay que destacar que la presencia de un FR no asegura que se vaya a desarrollar una ECCV, así como su ausencia tampoco garantiza una protección total frente a ella. Probablemente, así como se conocen a través de estos estudios los factores de riesgo mayores (Tabla 1) íntimamente ligados al desarrollo de la ECCV, aún quedan factores de riesgo por identificar o, al menos, definir exactamente el papel real que tienen en el desarrollo de la enfermedad aterosclerótica.



Según la 2da Encuesta Nacional de Factores de Riesgo de Enfermedades Crónicas realizada por el MSP, el 60% de las muertes en Uruguay está relacionado con enfermedades que no se contagian, tales como la hipertensión, la diabetes, la obesidad, y los distintos tipos de cáncer. Estas enfermedades se pueden prevenir, en gran medida, adoptando hábitos saludables.

Las enfermedades cardiovasculares más comunes son:
Infarto cardíaco (enfermedad de las coronarias)
Ataque cerebral (hemiplejia)

En Uruguay 27 personas mueren por día por ECCV. Cada 2 días muere un uruguayo menor de 45 años por estas causas.

Las ECCV pueden ser la causa de muchos años de dolor, invalidez, preocupaciones y complicaciones.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que la estrategia más barata y con mejores resultados para combatir estas enfermedades y su mortalidad es LA PREVENCIÓN.

RECOMENDANDO:
Abandono del hábito de fumar
Alimentación saludable
Actividad física

Si se cumplen estas recomendaciones se podría evitar hasta el 80% de los infartos cardíacos.

1. Practicar ejercicio físico
Se ha visto que la actividad física es beneficiosa en ambos sexos y en todos los grupos de edad, siempre y cuando se practique regularmente, independientemente de cuándo se empiece, lo que indica que nunca es tarde para obtener sus beneficios. El ejercicio más recomendable es del tipo aeróbico: correr, caminar con energía, nadar, o andar en bicicleta. Los estudios demuestran que para reducir el riego cardiovascular deben practicarse por lo menos 150 minutos por semana, distribuidos en la semana o todo junto. De lo que se trata, en definitiva, es de adquirir, y sobre todo mantener, el hábito de realizar actividad física con regularidad desde la niñez y por toda la vida.

2. Seguir una dieta sana y equilibrada
Prepara los alimentos al horno, hervidos o crudos en lugar de fritos.
Fomenta el consumo de frutas y verduras que son fuente importante de vitaminas, minerales, antioxidantes, fibras, agua y pocas calorías; al menos cinco porciones diarias (por ejemplo, una fruta es una porción).
Consume carnes de aves sin la piel y carnes rojas sin grasa visible. Pescado dos veces a la semana (algunos con gran contenido de Omega 3).

Toma leche y yogur descremado, tienen la misma cantidad de proteínas y calcio, pero mucho menos grasas saturadas (esto no es aplicable a los niños pequeños).

Utiliza aceites vegetales en las comidas sobre todo los que contienen gran cantidad de Omega 9 (girasol alto oleico y oliva).

Fibras Es un nutriente con propiedades fundamentales presente en cereales, vegetales y frutas. La avena contiene fibras de excelente calidad. Elige el arroz integral en lugar del blanco y pan negro al integral.
El desayuno es muy importante y puede prevenir la obesidad. A cada individuo sano le corresponde una alimentación determinada de acuerdo a la edad y actividad física que desarrolla en su vida diaria.


3. No fumar

El tabaquismo es uno de los principales factores que se pueden evitar y modificar para disminuir la aparición de ECCV. El hábito tabáquico puede ser difícil de abandonar. Se requiere motivación para dejarlo y en muchos casos un buen asesoramiento médico-psicológico en la Policlínica de Cesación de Tabaquismo. Lo mejor es evitar iniciar el consumo.


4. Limitar el alcohol
Está demostrado que el abuso del alcohol es perjudicial para la salud. Diversos estudios han descrito una relación entre un consumo de alcohol excesivo y la aparición de enfermedades cardiovasculares.


5. Mantener un peso óptimo
Un índice de masa corporal (IMC) superior a 25 en adultos aumenta la probabilidad de desarrollar ECCV. El IMC se calcula dividendo el peso (en kilos) por el cuadrado de la altura (en metros). Desde la niñez debemos prestar particular a este punto, siendo uno de los objetivos principales del control de la niña y el niño.


6. Realizar actividades placenteras
Es importante, buscar momentos para realizar actividades relajantes y placenteras (juegos, paseos, hobbies, yoga, etc.) y además conseguir ceñirse a calendarios laborales razonables que nos permitan disfrutar del tiempo libre y desconectarse del estrés laboral diario, nada fácil, pero importante para prevenir ECCV y mejorar la calidad de vida.


7. Controlar la diabetes
El nivel alto de glucosa mantenido provoca un deterioro de las arterias del organismo afectando principalmente a órganos como el corazón, el cerebro, los riñones y la visión. Se recomienda en personas sanas sin FRCV, analizar el nivel de glucosa en sangre una vez cada tres años a partir de los 45 o antes si existen FR.


8. Controlar la presión arterial
Habitualmente la elevación de la presión arterial no da ningún síntoma pero eso es muy importante tomarse la presión. Se considera hipertensión cuando las cifras de la presión arterial son iguales o mayores a 140/90 mmHg en adultos. En niñ@s y adolescentes los valores normales de presión arterial dependen de la edad y la talla. Si aparecen cifras elevadas es muy importante la valoración con el médico y cumplir el tratamiento para reducir estas cifras.


9. Mantener el colesterol normal
El exceso de colesterol (colesterol total superior a 200 mg/dl en sangre) se acumula en las paredes de las arterias. El colesterol alto no da síntomas, sólo lo hacen sus consecuencias.


10. Realizarse controles médicos periódics
Es recomendable la realización de controles médicos de forma periódica de acuerdo a la edad, según las pautas nacionales. Esto es importante a todas las edades y especialmente en personas con factores de riesgo como antecedentes familiares de enfermedad cardiaca, hipertensión, colesterol, diabetes, obesidad y tabaquismo. El control médico puede poner de manifiesto la presencia de condiciones o enfermedades relacionadas con el riesgo cardiovascular cuando
todavía no se han manifestado.

 

Imprimir contenido