Aldo Silva: “Me gané un lugar a fuerza de trabajo”

Nota de Natalia Verdún

A los 20 y pocos años comenzó a trabajar en Teledoce, desde donde ahora con 56 aparece en la pantalla como el conductor principal del noticiero.

Esa credibilidad la traslada a las publicidades de SMI, institución en la que encontró apoyo cuando -gracias al fanatismo por Aguada- descubrió su hipertensión. Del ejercicio del periodismo, del básquetbol, y de la música que conoce gracias a sus hijos, entre otras cosas, conversamos con Aldo Silva.


2da parte (viene de edición anterior junio)


-Tenés la jubilación, no te digo el retiro porque es otra cosa, pero tenés esa etapa relativamente cerca ¿qué proyectás para ese momento en que no estés presente diariamente en los medios?
- Es algo que no lo pienso mucho. Yo soy un hombre de naturalizar las cosas entonces de la misma forma que naturalicé un día que fui el conductor más joven en la historia del canal en conducir Telemundo (tenía 37 años) y me lo tomé con mucha calma, de la misma forma estoy tomando con calma el hecho que voy rumbo a los 60 y poco. La edad de retiro no es algo que me afecte negativamente. El periodismo no es como la vida del deportista, la experiencia cuenta mucho y yo tengo mucha experiencia arriba. No pienso mucho en el día después, sí creo que un día voy a decir "ya está". Ojalá sea yo el que lo diga y no que me lo digan. Seguramente voy a decir que quiero dedicarme a otra cosa dentro del rumbo mío pero lo tomo con mucha calma, no es algo que me preocupe, ni que me estrese. ¿Sabés porqué te lo digo? porque hay gente que dice "pah, ya me tengo que jubilar" y yo no lo veo así. Lo veo como que mi vida ha sido muy bien vivida y me queda mucho por delante, en otros lugares.

Además una cosa es la radio y otra la televisión, debería valorarse mucho la experiencia. Yo creo que es muy importante contar en los equipos con periodistas veteranos, yo al menos siempre lo he visto. Creo que el equilibrio entre veterano y novato es muy bueno. Yo tuve la fortuna de ingresar, cuando entré a Telemundo, en un equipo de gente grande, yo venía con 23, 24 años y ahí era un promedio de 30 y pico, 40, para arriba. Yo era el jovencito y fue una experiencia tremenda, porque me encontré con gente de experiencia, gente que las tenía todas. Y me tocó una etapa de proceso de cambio histórico en el periodismo porque fue cuando apareció internet, el celular, fue un giro tremendo. Yo tuve la suerte de vivir el periodismo que no tenía internet ni celulares, que tenía que ir a los lugares, esperar horas en un lugar para ver si el tipo salía o no.


- O agarrar la guía y empezar a llamar a los millones de Rodríguez si buscabas a uno...
- Exactamente. Ahora estamos en una etapa en la que te dicen "hablé con fulano" y se mandaron Whatsapp. Han cambiado una cantidad de cosas y yo viví todo el proceso, entonces soy un tipo muy afortunado. Me tocó vivir con toda esa gente veterana y ahora con gente que no había nacido cuando yo entré en Telemundo y tienen otras ideas y otra forma de trabajar. Entonces me parece interesantísimo, me gusta.


- ¿Cuándo te relajás de la voragine diaria? ¿los fines de semana?
- Yo me busco en el día algún momento para mí, para dejar el celular en algún lugar y tratar de mirar una serie, estar solo, en silencio, porque quieras o no estoy sometido a mucho ruido durante el día. Hay un momento en que prefiero estar en silencio. Camino mucho todos los días, me hago espacios para eso...un momento para mí siempre lo necesito. Y después es vital la distancia entre mi trabajo y mi casa para liberarme del peso del trabajo. A veces el hecho de estar concentrado o com la dinámica te pasa que llegás desfasado con el ritmo de tu casa y la idea es cuidar eso, los que están en casa no tiene la culpa de que yo esté pasado de revoluciones (risas)


- Fuiste mánager de los Buitres...
- Si, una etapa divina de mi vida


- ¿Qué música escuchás ahora? ¿te hacés espacios para descubrir nuevas bandas?
- Sí, sí, busco mucha música, tengo la suerte de mis hijos que me contaminan con lo que hacen. Han logrado lo que yo nunca en mi vida hice: escuchar cumbia, o sea, digamos que empecé a aceptar cosas que negaba. Reggaeton, que se yo... nunca me imaginé escuchando reggaeton y ahora me dicen "papá, escuchá esto". El rock and roll es mi música, es mi columna, a partir de ahí lo que venga. Y escucho mucho lo que dice mi hija especialmente, mi hijo me ha introducido en el mundo del rap. Escucho artistas que nunca imaginé como Wos, por ejemplo. Mis hijos me han hecho ponerme al día con una cantidad de cosas que había perdido. Un día me di cuenta que escuchaba lo mismo siempre. No lo digo por los Buitres, que es un sentimiento, es otra cosa, pero AC DC, U2...entonces me cansé de mí, me pareció muy conservador, muy contradictorio, esto no tiene nada que ver con el rock y empecé a pedirle a mi hija Julieta y me encontré con artistas locales que no sabían que existían. Empecé a hurgar en otros nombres a nivel internacional y abrí mucho mi cabeza, me hizo mucho bien...y revaloricé una cantidad de cosas que siempre voy a seguir escuchando: siempre voy a seguir esperando el nuevo disco de ACDC, y siempre voy a estar en un recital de Buitres.


- Sos la cara del SMI ¿Cómo te llegó esa propuesta y por qué decidiste aceptar?
- Un día me llegó la propuesta, lo pensé, porque yo no puedo ser cualquier cara...Tomé referencias en el ambiente profesional médico, me encontré con referentes de la medicina en SMI y dije que sí. Yo estaba en otra mutualista, me fui para SMI y me encontré con que había hecho un buen cambio (risas) Antes de tomar la responsabilidad de ser la cara de algo, investigo y en el caso de SMI hice lo mismo. Me asesoré. En mi familia hay mucha gente vinculada a la medicina, mi suegro fue un maestro de maestros, el doctor Emil Kamaid, mi señora es odontóloga, mi cuñado es grado 5 en cirugía, el otro es abogado y trabaja en el ámbito de la salud. Al conocer a mi mujer hace 30 años me metí en el mundo de la medicina, por lo tanto, tengo conocimiento del ambiente, y bueno entrar al SMI me ha hecho muy bien: tengo médico de cabecera, descubrí que era hipertenso...descubrí cosas que tenía que no sabía (risas) Y estoy muy contento. Cuando digo que vayan al SMI lo digo porque estoy ahí, jamás lo haría, pero no te estoy mandando a un lugar a donde yo sé cómo funciona-.
Me he encontrado con médicos y doctoras que han sido de gran utilidad para mi salud, y más en esta época tan dura de pandemia, donde todo se ha resentido. Para mí hablar con un médico a través de una cámara o teléfono fue complejo pero lo llevé y salió todo bien.


- ¿El diagnóstico de la hipertensión fue reciente?
- Te voy a contar la anécdota: estaba viendo un partido de Aguada en el Antel Arena, finales contra Malvin. Aguada anota en el último segundo un triple de triunfo, yo lo grito y me desmayé, por un segundo me desmayé. Nunca me había pasado algo así y la respuesta fue que era la emoción. Fue una emoción tremenda pero yo me desvanecí. Fui al médico, empezaron los exámenes y-eso fue muy divertido- me ponen a correr en una cinta: empiezo a correr y la doctora apaga la máquina porque me dice tu corazón está latiendo a no sé qué velocidad, y yo le dije "yo soy así" (risas) es el primer ahogo, ya se me pasa, Y ahí empezaron los examenes, y vieron que era hipertenso, pero yo tenía razón, era el primer ahogo que se le llama en el deporte (risas)
He sido tratado, eligieron una medicación adecuada, después me la bajaron y hoy tomo mínimas cosas. Todo se vio muy complicado durante la pandemia porque me quedé sin mi club, sin hacer ejercicio, salías a caminar con sentimiento de culpa, fueron tiempos muy difíciles pero todo eso me pasó en SMI. Tuve médicos que se sentaron a hablar conmigo...fue toda una experiencia anecdótica muy divertida ¡la cara de la doctora apagando la máquina!

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