Fotoprotección de la piel: por qué, cuándo y cómo

Por qué

La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo, y como tal cumple funciones muy importantes. La principal es la función de barrera, que nos protege impidiendo que penetren sustancias y microrganismos que pueden ser nocivos para la salud, además de impedir que salgan de nuestro cuerpo proteínas, minerales y agua. También colabora en la regulación de nuestra temperatura corporal, produce sustancias necesarias para nuestro organismo, en ella tenemos el sentido del tacto, y es un órgano de relación, ya que es lo primero que se percibe. La salud de nuestra piel permite que se cumplan adecuadamente estas funciones.
La radiación ultravioleta (RUV) ya sea de fuentes naturales como el sol, o de fuentes artificiales (camas solares) agrede la piel produciendo daño agudo y crónico.
El daño agudo es la quemadura: Piel enrojecida que arde o duele, a veces con ampollas, fiebre y/o chuchos de frio, y que luego se descama. Pueden quedar secuelas pigmentarias.
También se produce un descenso de la inmunidad cutánea que se traduce en la aparición de infecciones (herpes labial, impétigo).
El daño crónico es de aparición tardía, pero es mucho más importante, ya que además del envejecimiento cutáneo, se pueden producir lesiones malignas o precursoras de las mismas.

Es importante recordar que el daño solar es acumulativo, por eso es imprescindible hacer especial hincapié en la protección de los niños, y de las personas que ya han padecido lesiones inducidas por la RUV, o que presenten patologías vinculadas o agravadas por ella.

 

Cuándo

La RUV tiene distintas longitudes de onda y se divide en 3 tipos: UVA, UVB y UVC.
La radiación UVC no llega a la tierra ya que es filtrada por la atmósfera. La UVB es filtrada parcialmente por la capa de ozono, y el espesor de ésta determina la cantidad de radiación que llega. Es bien sabido que en nuestra latitud la capa de ozono está más adelgazada, por lo que nos llega más cantidad de radiación UVB, y su intensidad tiene variación estacional. La radiación UVA llega a la superficie terrestre todo el año con muy poca variación.
Debemos recordar que la radiación UVB comienza a aumentar en septiembre con un pico máximo en diciembre y enero, para luego disminuir hasta abril. Es por esto que siempre indicamos usar el protector solar a diario los meses que tienen "R". También existe una variación de intensidad durante las horas del día, siendo máxima al mediodía.
Cómo

La protección de la piel debe hacerse vistiendo ropa adecuada, utilizando protectores solares y evitando exponerse en las horas de máxima intensidad de radiación. Las camas solares son tan perjudiciales como el sol, ya que emiten RUV.

ROPA:
La ropa debe cubrirnos la mayor superficie de piel posible en las horas de máxima intensidad de radiación (11 a 17 hs), y es mejor que sea de trama cerrada y colores oscuros. En plaza pueden encontrarse prendas confeccionadas con telas apropiadas para filtrar la RUV. Es muy importante el uso de sombreros que cubran además las orejas y la nuca, ya que es muy frecuente encontrar lesiones malignas o premalignas en el pabellón auricular de los hombres que usaron siempre el cabello corto.

PROTECTORES SOLARES:
Existe una gran variedad de protectores solares con distintos nombres fundamentalmente vinculados al marketing: "pantalla", "filtro", "bloqueador". Podemos encontrar productos con distintos factores de protección solar (FPS), y en presentaciones diferentes: cremas, geles, lociones y productos resistentes al agua.
¿Cuál elegimos? Esto depende del tipo de piel y la zona donde lo aplicaremos.
Las personas con piel más clara deben usar siempre protectores con FPS 30, ya que no tienen capacidad de protegerse por si mismas. En caso de pieles grasas se recomienda el uso de geles, y en zonas pilosas es mejor usar lociones o emulsiones muy fluidas. Siempre recomendamos el uso en toda la superficie fotoexpuesta de protectores solares con FPS 30 y que sean de amplio espectro, es decir, que protejan contra la radiación UVA y UVB, ya que ambas son nocivas. Muchas personas utilizan protectores con diferentes FPS en rostro y cuerpo, lo que constituye una práctica desaconsejada, ya que toda la piel sufre el mismo daño.
Debemos reaplicar el protector solar cada 3 horas, y con más frecuencia si los baños de inmersión son prolongados, o la sudoración es profusa.


CONSULTA CON DERMATÓLOGO:
Es recomendable una consulta anual con el dermatólogo para realizar el control de lesiones pigmentadas y obtener asesoramiento para una protección adecuada de la piel.
PROTECCIÓN SOLAR EN NIÑOS:
Está contraindicado el uso de protectores solares en niños menores de 6 meses, por lo que hay que evitar la exposición solar, y cuidar que la tela de los cochecitos de bebé, sombrillas etc., sean adecuados para filtrar la RUV.
En el caso de los niños mayores de 6 meses, es importante que consulten con su pediatra o dermatólogo para usar la fotoprotección apropiada.


Dra. Laura Fuentes
Dermatóloga

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