Hacia la alfabetización sanitaria

Dr. Gustavo Tamosiunas
Médico. Cardiólogo y Farmacólogo clínico.

La Alfabetización en salud es un concepto relativamente nuevo que pretende complementar desde otra perspectiva la atención en salud de la población. Si bien de alguna manera el paciente recibe información de su salud a través de su médico, psicólogo o cualquier profesional de la salud así como a través de programas en medio de comunicación o redes sociales, el concepto que describiremos aquí resumidamente y a manera de introducción al tema, tiene unos contenidos, objetivos y metodología diferente. Habitualmente de lo que disponemos es de recibir cierta información en forma más o menos pasiva. Esto se trata de algo distinto.

Hay numerosa información internacional que muestra que el proceso de AS a través de programas específicos, brinda una mayor calidad de vida, reduce la mortalidad de la población y hace más eficiente los recursos destinados a la salud. Lo contrario también es cierto, una pobre alfabetización en salud de la sociedad, brinda peores resultados en las intervenciones terapéuticas. Existen muchas definiciones sobre que significa alfabetización en salud, la Organización Mundial de la Salud ya en 1998 la define como "aquellas habilidades sociales y cognitivas que determinan el nivel de motivación y la capacidad de una persona para acceder, entender y utilizar la información de forma que le permita promover y mantener una buena salud".

Podríamos agregarle al concepto, que es la forma en que posibilita al paciente una adecuada autogestión, autocuidado de su salud, de alguna manera, que se comprometa y empodere de su situación y posibilidades.

Este concepto viene de la mano con un cambio paradigmático en la medicina que se viene llevando adelante desde hace tiempo y se vincula con las nuevas técnicas de información y comunicación actuales, el desarrollo de las diferentes formas de conectividad, el acceso a información de todo tipo y la cada vez más necesaria habilidad y destreza para filtrar adecuadamente la misma. Probablemente el problema más grande actualmente no sea el de acceder a la información sino como calificarla, comprenderla, y que sirva de insumo para la acción.

Entonces cuando hablamos de AS no hablamos de informarse o informarnos sino de estar prontos para saber que vamos a hacer con dicha información, aprender es un cambio de conducta y a eso deberíamos enfocarnos.

Los ya clásicos determinantes de salud descriptos por Lalonde hace más de 50 años son recordémoslo: la biología, estilos de vida, medio ambiente y sistema de salud. Los estilos de vida forman parte de los determinantes más importantes de nuestra salud. Nuestro estilo de vida se relaciona con nuestras conductas, nuestras conductas por tanto son claros determinantes de nuestra salud. Estos estilos de vida, estilos de conducta pueden ser favorecedores o perjudiciales para nuestra salud. Por eso se habla de factores de riesgo y factores protectores para nuestra salud.

Estos factores actúan a todos los niveles de nuestra salud es decir, la promoción en salud, prevención primaria, secundaria terciaria y cuaternaria. En cada etapa del complejo proceso salud enfermedad podemos actuar favoreciendo promoviendo o enlenteciendo los mismos. Los autocuidados cada vez tienen un mayor significado y como expresamos más arriba forman parte de este cambio paradigmático en medicina o mejor ciencias de la salud. Para lograr una medicina predictiva, preventiva, personalizada y participativa es necesario ir procesando e implementando los cambios que nos conduzcan a ello. La AS es uno de ellos y nos involucra a todas y todos nosotros.

En realidad en la actualidad el desarrollo de diferentes áreas del conocimiento la ciencia el arte y la tecnología, nos han hecho un poco analfabetos. Como es sabido el concepto de analfabeto hoy va más allá de saber leer y escribir como hace no muchos años. Hoy también se exige conocer o entender otro idioma diferente a la lengua madre, conocer computación, internet pero especialmente saber qué hacer con esa información y para ello debemos entenderla contextualizarla valorarla y evaluarla y luego decidir qué haremos con ella. Es así que han surgido otras acepciones de alfabetización como alfabetización digital, financiera etc. Bueno la AS es otra forma de alfabetizarnos en esta sociedad.

Lo que ocurre es que debido al avance en el conocimiento científico, la salud pública, epidemiología, farmacología, nutrición, neurociencias así como las diferentes especialidades médicas la medicina se ha ido desplazando desde solamente aliviar o consolar al enfermo (muchas veces en etapas muy avanzadas de su enfermedad) a cambiar la evolución y el pronóstico, mejorar la calidad de vida, reducir la mortalidad y a prevenir y promover una salud bio sico social como lo define la OMS. La salud no es más solamente la ausencia de enfermedad sino un estado de bienestar que involucra esos diferentes aspectos. Para ello es necesario una adecuada comunicación entre personal de salud y paciente (o casi paciente, o evitar que lo sea), una sólida formación del profesional y reconocer al otro con derechos sobre su salud.

Como contrapartida cada vez más se hace necesaria la educación en salud para ser responsables y empoderarnos cada vez más de nuestra salud. Es por ello que surgió la prevención cuaternaria, que trata de evitar o minimizar el daño producido por la intervención sanitaria. De ello también debemos aprender. No alcanza con diagnosticar y tratar (no necesariamente con medicamentos eso está claro) sino que hay que seguir, vigilar, monitorizar evaluar, si debemos o podemos continuar, o hay que revisar nuestros tratamientos.

Para ello es fundamental también la AS del paciente que en última instancia es quien recibe el tratamiento y la asistencia. Por ejemplo cada vez hacemos más énfasis en que la prescripción no es un acto sino un proceso o como diría Morin un bucle o feed back es decir prescripción desprescripción y ello debe hacerse en común acuerdo entre las partes. Para esto se necesita estar alfabetizado. Uno de los ejemplos más claros es el uso crónico de psicofármacos en donde el proceso activo de desprescripción es cada vez más necesario, en esto de la prevención cuaternaria (en próximos números de la revista insistiremos sobre esto).

Hemos hablado de la importancia de los cambios que puede generar la acción epigenética en artículos anteriores en relación a riesgo cardiovascular y stress. Queremos destacar en el presente artículo, la importancia de la adherencia al tratamiento en un contexto de AS. En primer lugar destacamos que por tratamiento, en forma global nos referimos a todas aquellas intervenciones tanto de tipo dietética, nutricional, higiénica, actividad física incluido los ejercicios, estilos de vida saludables y afrontamiento y manejo del stress, así como las recomendaciones farmacológicas e intervenciones quirúrgicas y de rehabilitación integral.

El uso de medicamentos es solo un aspecto del tratamiento no el único y no termina en la elaboración de la receta. El concepto de adherencia tiene en la era moderna más de 50 años en donde Haynes padre de la Medicina Basada en la evidencia, decía que los medicamentos no tienen efectos si el paciente no los toma, aludiendo a que es fundamental tener presente este punto. La elección más o menos consiente que el paciente realiza cuando no adhiere al tratamiento (en aquellos tiempos se hablaba de cumplimiento) es muy frecuente y obedece a múltiples factores. Sin embargo ya Hipócrates hacía referencia a que los pacientes muchas veces "mienten " y no siguen los consejos del médico.

En lo que refiere a adherencia hemos transitado por diferentes conceptualizaciones. En un primer momento se hablaba de cumplimiento terapéutico. Este concepto hacía referencia a un vínculo unidireccional del médico hacia el paciente, éste debía cumplir acatar las recomendaciones de aquel en forma pasiva. Luego fue modificándose el concepto hacia el de adherencia terapéutica en donde se hace énfasis en la importancia de que el paciente comprenda las recomendaciones, pueda dialogar más francamente con el médico a la vez que éste comprenda que el paciente tiene derecho a no tomar en cuenta todo lo que el profesional recomienda. Sobre este tema hay mucho escrito pero cada vez más se hace referencia al consentimiento del paciente en relación a la terapéutica ( y para dar consentimiento debemos saber de qué estamos hablando y por tanto nuevamente educación en salud).

Adherencia terapéutica según la Organización Mundial de la Salud (2003) es -"el grado en el que la conducta de un paciente, en relación con la toma de medicamentos, seguimiento de un régimen alimentario y ejecución de cambios en los modos de vida correspondientes con las recomendaciones acordadas con un prestador de asistencia sanitaria"

Además de la adherencia terapéutica, es igual de importante el término de persistencia terapéutica, que se define como el número de días de utilización continua de la medicación durante un periodo específico pautado.
Según diferentes estudios y además informes de la OMS aproximadamente la adherencia terapéutica en tratamientos crónicos no es más que un 50% Las razones son múltiples y dependen del paciente del fármaco del médico o personal de salud. Este hecho genera una brecha entre los resultados obtenidos en los ensayos clínicos controlados y la realidad. Es decir que el considerar la adhesión terapéutica es importante para alcanzar los resultados que pueden tener nuestras intervenciones. Esto también es medicina basada en la evidencia. Si entendemos adherencia no como cumplimiento sino como una alianza un acuerdo entre médico y paciente, si escuchamos las expectativas, creencias, el contexto en el que vive el paciente, es decir si centramos nuestra consulta en el paciente nuestra medicina podrá empezar a ser personalizada (y esto no necesita de ningún estudio genético). No es obedecer sino acordar y para ello debemos comunicar adecuadamente, en forma bidireccional y permitiendo que el paciente participe. La adherencia pasa por usar adecuadamente los medicamentos, realizar los ejercicios adecuados, abandonar hábitos perjudiciales entre otras cosas. También significa persistencia es decir durante cuanto mantengo esas recomendaciones (farmacológicas y no farmacológicas), y de alguna forma llegar a un acuerdo con el profesional de tal manera que al aproximarnos mutuamente, podamos realmente colaborar y ayudar a ese complejo proceso salud enfermedad. De esta manera iniciamos un ciclo de alfabetización en salud, y recordar que para alfabetizar no solo debemos informar e informarnos, sino escucharnos para que la información se convierta en acción, solo allí aprenderemos todos, es decir cambiando nuestras conductas.

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