Trastorno específico del lenguaje

Claudia Castillo
Fonoaudióloga

La adquisición del lenguaje es un proceso cognitivo muy complejo que se inicia desde edades muy tempranas. Estar atento a su desarrollo y posibles alteraciones permitirá derivar e intervenir tempranamente para evitar repercusiones en otras áreas del desarrollo del niño.


¿Qué es el Trastorno del Específico del Lenguaje?

Es Trastorno del Específico del Lenguaje (recientemente llamado Trastorno del Desarrollo del Lenguaje), es una dificultad severa y persistente en la adquisición y adecuado desarrollo del lenguaje, tanto en su vertiente expresiva como comprensiva, y que no está asociado a una condición médica que pueda identificarse como causante del trastorno.
Se trata de un trastorno del neurodesarrollo, porque los síntomas se manifiestan en los primeros años de la infancia generando importantes limitaciones en el área social y escolar, dejando incluso secuelas en la vida adulta.

¿Cuáles son las características del lenguaje en los niños con este trastorno?

El TEL es un trastorno muy heterogéneo. Tiene una gran variabilidad de cuadros. Podemos encontrar niños que entienden pero que hablan muy poco, o que hablan mucho y no se les entiende por la gran cantidad de dificultades en la producción de las palabras, y otros que hablan correctamente pero no comprenden bien.
Otra característica del TEL es que tiene una presentación muy cambiante; se expresa de manera diferente a lo largo del desarrollo del niño. El niño con TEL a los dos o tres años se maneja con pocas palabras (no habla o habla muy poco), pide todo señalando, tiene poco interés en mantener una conversación, tiene dificultades para aprender palabras nuevas y para seguir consignas. Más adelante suele tener fallas en la producción articulatoria, dificultades para armar oraciones y para organizar el discurso al momento de contar o relatar acontecimientos de su cotidianeidad.

¿Con qué frecuencia se manifiesta el TEL en la población infantil?

Este trastorno tiene una incidencia bastante alta. Se estima que entre un 5 y 7% de la población infantil cursa con algún tipo de TEL.

¿A qué edad se puede diagnosticar el TEL?

La evolución del lenguaje se da dentro de ciertos parámetros. Hay determinados hitos en el desarrollo del niño que se van sucediendo de manera más o menos estable, y si no se cumplen es motivo de consulta.
Si a los dos años el niño no dice al menos 50 palabras, no forma frases de dos palabras (mamá agua), en principio se podría decir que es un hablante tardío. Pero si el mismo niño un año más tarde sigue con un perfil lingüístico similar (emplea pocas palabras, estructura pobremente las oraciones y presenta muchos errores en la producción de los sonidos) ya no se lo puede considerar un hablante tardío, sino que podemos empezar a pensar en un posible trastorno del lenguaje.

El diagnóstico no siempre se hace de manera inmediata, sino en función de la evolución del niño dentro del tratamiento. En edades tempranas hay que ser muy cuidadoso al momento de dar un diagnóstico, porque puede cambiar mucho la situación en etapas tan tempranas del desarrollo
Está aconsejado no hablar de TEL hasta los cuatro años de edad, pero si un niño de tres años que está en tratamiento progresa muy lentamente, tiene baja comprensión y su forma de producir es muy alejada de los parámetros esperables para su edad, hay que considerar la posibilidad de que ese niño esté cursando con un trastorno del lenguaje.

¿Por qué ha cambiado la denominación a Trastorno del Desarrollo del Lenguaje?

Hace unos veinte años se definió el Trastorno del Específico del Lenguaje como una dificultad para adquirir el lenguaje en ausencia de problemas neurológicos, discapacidad intelectual o dificultadas sensoriales que justificaran de alguna manera la presencia de ese trastorno. Se lo consideraba como una dificultad específica porque afectaba únicamente el lenguaje sin que existan alteraciones en otras áreas del desarrollo del niño.

Pero a lo largo de los años y luego de varias investigaciones, se comenzó a cuestionar este criterio de especificidad porque se vio que muchos niños diagnosticados con este trastorno en realidad desarrollaban una sintomatología asociada al cuadro, es decir, dificultades secundarias al bajo rendimiento lingüístico del niño.

Debido a esto, recientemente se hizo un consenso (Consorcio Catalise en el año 2017), donde participaron varios profesionales vinculados al estudio del lenguaje en la infancia, y se llegó a la conclusión de que había que cambiar la terminología o etiqueta diagnóstica a Trastorno del Desarrollo del Lenguaje (TDL), aceptando de alguna manera, las comorbilidades que acompañan a este trastorno. Las comorbilidades más frecuentes que se pueden observar son las dificultades en la socialización, dificultades para acceder a la lectoescritura, dificultades atencionales, dificultades lógico-matemáticas, dificultades en la conducta, e incluso dificultades en el procesamiento de la información sensorial.>

¿A qué debemos estar atentos en el desarrollo del lenguaje?

El desarrollo del lenguaje verbal en el desarrollo típico se inicia entre los doce y dieciocho meses de vida con la aparición de las primeras palabras, pero para que el niño pueda dar inicio a este proceso, la intención comunicativa tiene que estar establecida. Primero tienen que desarrollarse una serie de mecanismos de comunicación preverbal.

El consorcio Catalise establece una serie de criterios de derivación a partir del primer año de edad.
Los criterios de derivación entre el año y los dos años de edad son: falta de intención comunicativa, falta de balbuceo y dificultades en la comprensión (no comprende cuando lo llaman por su nombre, no comprende ordenes sencillas como dame, vení, tomá). Si alguna o de estos tres elementos está presente, es necesario consultar.

Entre los dos y los tres años, son los mismos criterios, pero se suma el hecho de que el niño no tenga palabras.


¿Existen indicadores de TDL en la etapa prelingüística?

Los indicadores prelingüísticos que nos indican que un niño puede cursar o no con alguna dificultad del lenguaje, tienen que ver con la posibilidad de interactuar visualmente con el otro (de sostener la mirada para compartir una situación de juego), la risa conjunta, el juego compartido, y la posibilidad de señalar (el gesto de señalamiento aparece en el desarrollo normotípico entre los 8 o 10 meses).

Cuando un niño tiene un problema en el desarrollo, esos procesos de conexión y comunicación que deberían ocurrir en el primer año de vida se postergan; no ocurren de manera espontánea y necesita ayuda.

¿Por qué es importante la consulta oportuna?

En la franja de los dos a tres años edad, encontramos niños que desarrollan un poco más tarde el lenguaje. Algunos quizás no tengan tantas palabras, pero en pocos meses "se largan" a hablar y evolucionan favorablemente. Pero hay otro grupo de niños que arrancan tarde y no se requiparan con el tiempo. Quedan estancados, y si tardan en consultar, las posibilidades de recuperación o de que ese problema sea transitorio, decae drásticamente.

El niño que pasa la franja de los tres y cuatro años con una progresión muy lenta de su lenguaje, es probable que tenga un trastorno del lenguaje. Por eso es importante la derivación oportuna, para poder realizar una adecuada evaluación y brindar pautas a los padres.


¿A qué edad se debería consultar para una evaluación del lenguaje?

Hay un alto porcentaje de niños (alrededor del 25%) que debutan como hablantes tardíos mantienen un desfasaje y después terminan siendo niños con TDL.

Los padres, y muchas veces también lo educadores, son los primeros en detectar que algo no anda bien en el desarrollo del niño. Es importante que, ante cualquier sospecha o inquietud de los padres, el niño pueda pasar al menos por una instancia de evaluación fonoaudiológica, donde el profesional valorará las habilidades lingüísticas y comunicativas del niño, en función de lo cual determinará la necesidad o no de iniciar un tratamiento.

La familia no debería hacer caso a expresiones tales como "esperá que ya va a hablar", "es varón", "es vago para hablar", o "el papá también habló tarde". No conviene esperar a que el niño tenga cuatro o seis años para hacer una consulta.

Si el niño dice menos de veinte palabras a los dos años, ya se encuentra en desventaja. Hay un momento en el desarrollo del lenguaje llamado "explosión léxica" que se da alrededor de los dos años, dos años y medio, donde los niños aprenden muchas palabras de golpe. Aparece el conocido ¿qué es esto? Los niños aprenden un promedio de tres palabras nuevas cada ocho horas que están despiertos. Si un niño a esta edad dice pocas palabras y además la intención comunicativa y la comprensión está disminuida, debe iniciar un tratamiento.
Por eso, es sumamente importante que el equipo médico conozca la importancia de la consulta temprana a un fonoaudiólogo/a, por el impacto que este trastorno tiene en la vida del niño. Afortunadamente, los niños están siendo derivados más tempranamente.

¿Cuál es el impacto socioemocional de los TDL?

El lenguaje es una herramienta que nos permite no solamente construir vínculos con otras personas, acceder al conocimiento del mundo y desarrollar el pensamiento, sino también nos permite aprender habilidades sociales y regular nuestra conducta y nuestras emociones.

Estamos socialmente atravesados por el lenguaje. Nos manejamos en un mundo que se comunica básicamente mediante el lenguaje oral, y cuando un niño pequeño no cuenta con las habilidades lingüísticas necesarias para poder comunicarse, recurre a estrategias o conductas más corporales para expresar lo que siente.

Diversos estudios muestran cómo el TDL se asocia muchas veces a problemas conductuales.
En un niño de edad preescolar las dificultades conductuales tienen que ver con enojos y berrinches, que muchas veces están motivados por el darse cuenta de sus limitaciones a la hora de comunicarse, ya sea porque no comprende, o porque no consigue expresarse correctamente y el entorno no le entiende, entonces se frustra, se enoja, "molesta".

Niños más grandes, en edad escolar, al tener menos habilidades lingüísticas para sostener conversaciones, comprender bromas o juegos de palabras, hace que se aísle o se retire de las situaciones comunicativas. Esta situación le genera mucha angustia y a veces baja autoestima.

El lenguaje es el gran regulador de la conducta, por eso es importante intervenir tempranamente, para que el niño pueda desarrollar estrategias que le van a posibilitar comunicarse más efectivamente con su entorno, y de esta manera, aprender también a regular su conducta.

A través de la intervención lingüística el niño descubre y aprende otra modalidad de comunicación y entiende que el lenguaje es el instrumento que le permite vehiculizar los que piensa y siente.


¿Como se desarrolla la lectoescritura en los niños con TDL?

El aprendizaje de la lectoescritura es otro desafío para los niños con TDL, porque implica el aprendizaje de otro código.

Muchas veces, los niños con TDL presentan dificultades en el aprendizaje de la conciencia fonológica, es decir, la capacidad de reconocer los fonemas del habla y poder asociarlos a su correspondiente grafema (letra). Este es otro motivo por el cual es necesario el tratamiento oportuno. Es conveniente estimular desde temprana edad las bases que le van a permitir más adelante poder acceder a la lectura y escritura más fácilmente.
Vale aclarar, que no todos los niños que tienen un trastorno del lenguaje cursan con dificultades en la adquisición de la lectoescritura.


¿El uso excesivo de pantallas es un factor facilitador del trastorno?

No es la causa, pero sin duda no ayuda.
Se han comprobado los efectos negativos que tiene el uso excesivo de dispositivos como celulares y tablet desde temprana edad. Un niño que está mucho tiempo frente a las pantallas tiene más probabilidades de tener problemas atencionales, dificultades en el lenguaje y en la regulación de su conducta.

Para poder desarrollar el lenguaje necesitamos de una predisposición biológica y de un ambiente que pueda propiciar diferentes estímulos que favorezcan el desarrollo de la comunicación.

El cerebro necesita variedad de estímulos para desarrollarse. El niño necesita jugar con otros niños, necesita moverse, ensuciarse, equivocarse. Aprendemos de la experiencia, de los múltiples estímulos que el medio nos ofrece y del contacto cara a cara con los demás. El uso de ciertos dispositivos en edades tempranas limita las oportunidades de interacción entre el niño y sus adultos referentes, generando dificultades en la comunicación y en la socialización.

Es frecuente ver adultos que le dan al niño un celular para se calme. Eso sin duda no ayuda. No favorece el desarrollo de su lenguaje ni la posibilidad de que aprenda a autorregularse. El impacto de las pantallas en el desarrollo cognitivo, lingüístico y social es altamente preocupante, a tal punto que la OMS recomienda nada de pantallas antes de los dos años (nada significa cero), después de los dos años no más de una hora diaria, y después de los cinco años no más de dos horas diarias.

Los adultos también vivimos en un mundo de estímulos constantes que recibimos de parte de estos dispositivos, que de alguna manera nos cercan a lo lejano y nos distancian de lo inmediato. No alcanza con estar presentes, debemos también estar disponibles para los niños, más observadores y atentos a su desarrollo.


¿Existe un tratamiento específico para el TDL?

El tratamiento debe partir de una evaluación que permita especificar las dificultades y fortalezas del niño, en base a lo cual se deberá pensar un abordaje diseñado específicamente para ese niño.
Una particularidad del TDL es que suele ser resistente a la intervención. Requiere de mayor frecuencia, de más repeticiones, y del uso de varias vías de acceso (multisensorialidad).

Teniendo en cuenta la evolutividad del trastorno, en diferentes momentos del desarrollo hay que hacer intervenciones específicas que permitan también acompañar al niño a lo largo de su escolaridad. Muchas veces, dependiendo de las características del caso, del momento evolutivo en el que se encuentra el niño y las necesidades educativas que tenga, en el tratamiento es necesario la participación de especialistas del área psicomotriz, psicológica y pedagógica, que brindarán las herramientas necesarias para el niño pueda desarrollar sus potencialidades.

Como ante cualquier dificultad, el tratamiento debe pensarse en función de la particularidad de cada niño, donde la participación de la familia y la colaboración de los educadores es fundamental.


El 30 de septiembre es el Día Internacional de Concientización sobre el TEL. ¿Qué importancia tiene esta fecha?

Tener un TDL trae consecuencias no sólo a nivel de la comunicación, sino también a nivel de la socialización, la conducta y el aprendizaje. Sabemos que el tratamiento oportuno mejora notoriamente el pronóstico, por tanto, dar visibilidad y promover la detección temprana del TDL evitando el "ya hablará", permite iniciar las intervenciones oportunas y necesarias para disminuir su impacto en el ámbito emocional, social y académico del niño.

 

Imprimir contenido